viernes, 12 de diciembre de 2014

Transparencia y caja vacía

Desde la reciente puesta en marcha del llamado Portal de la Transparencia, en estos días están saliendo a la luz gran cantidad de datos económicos referidos a los sueldos de nuestros representantes políticos.

Dejando a un lado las dificultades técnicas para acceder a dicha información y el gran volumen de datos expuestos, los primeros comentarios no han tardado en salir.

Ahí figuran los sueldos (referidos al año 2013) de multitud de altos cargos. Y lo que parece que más ha llamado la atención es el gran número de políticos cuyo sueldo supera con mucho al del presidente del gobierno.

Por poner algunos ejemplos (hay más, muchos más) se podría destacar que varios ministros y secretarios de estado, el presidente del congreso de los diputados y muchos directores de departamentos varios de la Presidencia del gobierno tiene un sueldo superior al del presidente (Rajoy cobró el año pasado, según estas mismas fuentes, alrededor de 78.000 €).

Lejos de lo que se pudiera pensar, no es ésta una característica exclusiva de la administración central. Ni mucho menos. También hemos sabido que varios presidentes autonómicos sobrepasan con creces dicha cantidad. En concreto los de Cataluña, Madrid, País Vasco y Aragón ingresan 144.000, 103.000, 97.000 y 80.000 euros respectivamente.

Y en cuanto a los alcaldes sucede algo parecido. La lista la encabeza el de Barcelona, Xavier Trías, con un sueldo de 122.000 euros a los que hay que añadir otros 32.000 en dietas, con lo que sobrepasa los 150.000, doblando el sueldo de Mariano. Botella en Madrid con 94.000, Juan Alberto Belloch en Zaragoza con 91.000, Rita (como no) 87.000 y Málaga con 81.500 euros forman el repoker de alcaldes mejor pagados.


También es noticia de actualidad el municipio gaditano de Puerto Serrano. Se trata de una población de unos 7.000 habitantes, con una tasa de paro del 40%, cuyo ayuntamiento arrastra una deuda de 7 millones de euros (es decir, cada habitante "debe" unos mil euros).

Con un presupuesto anual de 6 millones, la deuda se ha ido agrandando en los últimos ejercicios hasta llegar a la caótica situación actual en la que el ayuntamiento no puede hacer frente a ningún pago, por pequeño que sea. Se deben recibos de luz, agua y teléfono de las distintas dependencias municipales; los 130 empleados municipales llevan seis meses sin cobrar la nómina (pese a lo cual continúan acudiendo a diario a sus puestos de trabajo), y han tenido que suspender el pago de las ayudas sociales que dedicaban para que sus vecinos más desfavorecidos pudieran hacer frente a los gastos mínimos de subsistencia.

El alcalde, Francisco Javier Galvín (IU) permanece encerrado desde ayer en las dependencias de su quebrado ayuntamiento, en demanda de alguna ayuda (que no llega) del resto de administraciones, y  que les pudiera ayudar a revertir su crítica situación.


Dos noticias económicas, o las dos caras de la misma moneda.


Por cierto: el sueldo del alcalde de Puerto Serrano, que tampoco cobra desde hace medio año, es de unos 45.000 € anuales (que es el que corresponde, según el ministerio de hacienda, para los alcaldes de poblaciones de 5.001 a 10.000 habitantes). 

Algo más de la mitad de lo que cobra (este sí y con regularidad) el presidente del gobierno.




viernes, 5 de diciembre de 2014

Teresa, la Mato y el otro (II).

(Continuación de la entrada publicada el día 15 de octubre de 2014).

Finalmente hubo suerte, y el trabajo (mucho y bien hecho) de gran cantidad de médic@s, enfermer@s, auxiliares, celador@s y demás personal sanitario dió como resultado que Teresa Romero, la primera persona contagiada de ébola en todo el hemisferio norte, pudiera al fin superar la terrible enfermedad. Enhorabuena a todos ellos y gracias por su esfuerzo.

Pasado un tiempo de aquello, ninguna de las demás personas controladas por haber estado en situación de riesgo ha llegado a desarrollar la enfermedad. Otro motivo para felicitarnos todos.


En otro orden de cosas y en cuanto a los (i)responsables políticos encargados de hacer frente a la situación, no hacen falta muchos calificativos ya que su gestión, sus hechos y sus comentarios desde el primer momento hablaron por si solos. A pesar de lo cual y para vergüeza de casi todos continuaron en sus respectivos despachos, cómodamente instalados, esperando a que pasara la tormenta y escampara el temporal.


El primer cese (disfrácenlo ustedes de dimisión, pero a estas altura eso ya no cuela) se produjo el pasado 26 de noviembre, y fue como consecuencia de un auto judicial que califica a la Mato de "partícipe a título lucrativo" de los delitos supuestamente cometidos por su ex-esposo con la trama Gurtel.

No fue el ébola sino la avaricia, el mirar para otro lado para no ver coches de lujo en su propio garaje, el no preguntarse quién pagaba las fiestas de cumpleaños, el confeti, los payasos y los viajes a Paris que realizó con su familia, la que acabó (esperemos que definitivamente) con su carrera política.


En cuanto al "otro" (el presunto consejero madrileño de sanidad) una vez más la boquita le perdió, y ayer mismo fue cesado. Pero no lo fue por su mala gestión, ni por su insolidaridad ampliamente demostrada (ya que, de ser ese el motivo debería haber sido cesado hace al menos unas cuantas semanas), sino por sus penúltimas declaraciones a un medio de comunicación en las que él solito se colgaba las medallas por ser el responsable de la curación de la Sra. Romero. Increible pero cierto. En su línea.

Finalmente ocurrió. Pero no por mal gestor. Ni por inepto o incompetente. 
Fue cesado por bocazas.


viernes, 28 de noviembre de 2014

Más imágenes curiosas

Como continuación a la entrada anterior, y ya que tuvo bastantes comentarios, pondremos otra fotografía que puede perfectamente servir de ejemplo.

Es una imagen bastante similar (con carretilla incluida), aunque aquí parece muy clara la intencionalidad del fotógrafo, y que la escena no tiene nada de accidental.



 "Me lo llevo"




También hubo comentarios que decían que se trataba de una imagen muy típica, como aquellas que tanto se suelen criticar pero no nos podemos resistir a hacer cuando viajamos a determinados lugares.

Y como ejemplo de ello, en uno de los primeros puestos del ranking de fotografías típicas/tópicas aparecería, sin duda, alguna de la torre Eiffel.


"El llavero"



Muy bonita, incluso artística si quereis, con ese cielo tan impresionante...


Aunque si hablamos de una foto curiosa, accidental y super original, y en la que además no parece que hay ningún tipo de trampa ni cartón, sin duda mi voto sería para esta.



"El mono gigante"


Curioso efecto. 
Y susto importante (supongo), para quienes viajaran en el mismo vehículo que el fotógrafo. 

Los del de delante, pese a lo que pueda parecer en un primer momento, igual ni se enteraron.



jueves, 20 de noviembre de 2014

Moviendo montañas


Aquí teneis una imagen con un curioso efecto óptico. Parece talmente que la mujer estuviera transportando la mismísima montaña con su carretilla.





La fotografía es de Wilfredo Limachi. 
Y quien en ella aparece es su propia madre, Valentina Mamani, a punto de concluir una dura jornada laboral.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Invasión (V)

Pasaron la noche intranquilos. Nerviosos y asustados. Todos en el poblado sabían el riesgo que suponía pasar la noche en el exterior. Si en circunstancias normales cualquiera que se atreviera a hacerlo estaría expuesto a multitud de peligros, mucho peor en las actuales circunstancias, con un nuevo y desconocido enemigo merodeando por los alrededores. 
Pero también lo sabían quienes habían salido a patrullar el día anterior y sin embargo no habían regresado. Algo o alguien se lo había impedido.

Una vez más, una noche más -y ya iban unas cuantas en los últimos días-, la oscuridad no vino acompañada del descanso. Más bien al contrario. Durante toda la noche permanecieron atentos, vigilantes ante cualquier señal que pudiera llegarles del exterior y les confirmara que sus amigos estaban bien y que regresaban sanos y salvos. 
Pero para su desgracia no fue así. No hubo ninguna luz, ni ningún sonido extraño, nada fuera de lo normal para aquellas latitudes. Aquella fue una noche como cualquier otra, pero la patrulla no había regresado.

Esta vez no hubo mucha discusión: unos eran partidarios de salir de inmediato, mientras que otros pensaban que era mejor permanecer todos juntos, unidos en la seguridad del poblado, y esperar al menos un día para ver si tan solo se trataba de un retraso y se estaban alarmando sin motivo. Finalmente la opción más pesimista fue la mayoritaria y decidieron actuar.

Todavía no había amanecido cuando salieron en su búsqueda. Otro grupo de hombres que partía con las primeras luces del día. Se dispersaron en las cuatro direcciones, con el objetivo de abarcar la mayor cantidad de terreno posible en busca de cualquier rastro de sus amigos. Debían regresar al mediodía, a no ser que antes alguno de ellos diera la voz de alarma.






Tras unas horas de caminar y después de superar una pequeña elevación del terreno a la que había accedido para tener una perspectiva más amplia de la zona, uno de los patrulleros se encontró con lo que no hubiera querido. En un claro del terreno una enorme mancha de sangre apareció ante él. Desde el centro le llegaba la mirada fija de uno de sus compañeros a los que llevaba horas buscando. Su gesto era tranquilo y sereno, tanto que no hubiera llamado la atención de quien lo observara, a no ser porque la cabeza, que se hallaba ensartada en una estaca de madera, era la única parte de su cuerpo que permanecía allí.

Reprimiendo las arcadas que le producía aquella horrible visión se separó unos metros de la escena, teniendo cuidado de no pisar el sanguinolento terreno, y una vez estuvo agazapado tras unos matorrales cercanos echó mano del colgante que pendía de su cuello para lanzar el aviso convenido.

A falta de otro método más sofisticado pero tal vez menos efectivo, utilizaban las caracolas marinas para mantenerse en contacto. Tres sonidos cortos y seguidos, una breve pausa y otros tres sonidos. Había que repetir la operación tres veces. Aquella era la señal de peligro. Resultaba muy similar al sonido de las grandes aves que habitaban la zona, pero ellos sabían distinguirlo. Por eso utilizaban aquel sistema: mientras cualquier extraño oiría únicamente el sonido de un pájaro, ellos escuchaban una señal de peligro, de que algo grave había sucedido.

Tras emitir el aviso y mínimamente repuesto de la terrible impresión, todavía permaneció un tiempo agazapado, deseando no haber sido descubierto. Quien había dejado expuesto de aquella manera a su amigo era muy probable que no andara demasiado lejos de allí.

Una vez estuvo seguro de que no había nadie por los alrededores y con el rostro todavía humedecido por las lágrimas, salió de su escondite y comenzó a desandar el camino de regreso a la aldea. Asustado y apenado a partes iguales, no pudo despedirse de su amigo. Fue incapaz de volver a mirarlo.

Tampoco necesitaba hacerlo. Desde el primer momento supo que aquella imagen le acompañaría durante toda su vida, por larga que esta llegara a ser.

(...)