viernes, 1 de septiembre de 2017

"Muertes de sobremesa"



Autor: David Jiménez "El Tito"



Novela negra.   
ACEN Editorial
1ª edición (digital): diciembre de 2015
354 páginas.





BIOGRAFÍA

David Jiménez "El Tito" (Cartagena, 1978) es licenciado en Biología. Desde hace unos años reside en Castellón, donde trabaja en el Servicio de Vigilancia Aduanera, un cuerpo policial adscrito a la Agencia Tributaria.

Ha colaborado en distintos medios digitales, tanto publicando relatos propios como escribiendo sobre novela negra.



"Muertes de sobremesa" es su primera novela publicada. Debido al éxito con ella obtenido en apenas unos días podremos disfrutar con la continuación de la historia ("Inspector Solo", a partir del día 4 de septiembre).




SINOPSIS


El inspector Marcial Lisón, un peculiar policía cuyo único amigo de verdad es su inseparable galgo Sola, se verá obligado a retomar una investigación que le explotó en la cara cuando, a mediados de la década de los noventa, tan solo era un simple agente a las órdenes del inspector Villanueva. Cuando Lisón ve el cuerpo desnudo de Enma, la mujer de Villanueva, sentado frente a la mesa de la cocina, con dos tazas de café y el dedo anular amputado, ya sabe que el "asesino del café" ha vuelto.

La enrevesada investigación, que obliga a negociar con los recuerdos más ocultos de su mente, conducirá a Marcial a descubrir que su relación con el asesino trasciende más allá de lo meramente profesional.

El asesino del café no es solo un caso sin resolver del pasado, sino su pasado sin resolver.



COMENTARIO


El verano pasado leí "Muertes de sobremesa". Me pareció un buen libro escrito por un autor novel al que, desde entonces, supe que debería seguir la pista. 

En aquel momento (como casi siempre) mis lecturas se iban sucediendo a buen ritmo. De algunas publiqué la correspondiente reseña, pero otras iban quedando postergas. Fue pasando el tiempo y el comentario de este libro se quedó como algo pendiente. 

Hace unos días supe que en septiembre aparecerá un nuevo libro del autor. Parece ser que aunque será una historia independiente estará bastante relacionada con esta. Volverán a aparecer personajes ya conocidos, leeremos la continuación de algunas tramas y veremos la aparición de otras nuevas. 

Por todo ello decidí regresar a la historia del inspector Marcial Lisón y su "amiga" Sola; a Zoe, Sasha y al resto de personajes que tanto me gustaron. Volví a leer "Muertes de sobremesa" con un doble objetivo: por un lado para tener más fresca la historia de cara a la lectura de su continuación, y por otro para hacer la reseña del libro que (me/le) debía desde hace ya un año.


Y me alegro de haberlo hecho. Después de este tiempo y tras una segunda lectura he de decir que no ha cambiado mi opinión de entonces. En todo caso si lo ha hecho ha sido para mejor.



Es esta "Muertes de sobremesa" una historia policial en la que se retoma una investigación que había permanecido dormida durante mucho tiempo. Todo apunta a que un antiguo asesino en serie ha vuelto a actuar 18 años después, y quienes no lo pudieron atrapar entonces no están dispuestos a que se les vuelva a escapar.

Un puñado de policías se encargarán de ello. El comisario Lasaosa, el inspector Villanueva, Miralles y sobre todo Marcial Lisón serán los encargados de la investigación, junto a las nuevas incorporaciones al grupo de Rubio, Fornet y Zoe (que será, a partir de ahora, la nueva compañera de Marcial).


Nos encontramos ante una historia clásica en cuanto a su estructura, en la que las distintas tramas se van entrelazando alrededor de la búsqueda del "asesino del café", conocido por ese nombre por el curioso ritual con el que ejecuta a sus víctimas. 



Las pistas aparecen y desaparecen, confundiendo en ocasiones lo que parece ser con lo que en realidad es.

 "La especie humana era, sin ningún género de dudas, la más despiadada que habitaba la faz de la Tierra. La especie inhumana es la más salvaje del mundo".



Con estos mimbres, abundantes diálogos y unos cuantos personajes (los necesarios, ninguno está de más en esta historia), el autor hace su magia. Utilizando la narración en tercera persona y con una maestría sorprendente en un autor "principiante" se construye una historia ágil, amena y muy entretenida.


Las trama avanza con inesperados giros narrativos y los personajes van evolucionando -ciertamente, unos más que otros- a lo largo de un relato en el que pese a tratarse de la investigación de unos asesinatos bastante mediáticos no resulta tan importante el quién -porque de hecho se intuye bastante pronto y no hay que esperar hasta el final para conocer la identidad del asesino- como el por qué. Por qué elige a esas víctimas y no a otras; Por qué utiliza ese ritual en los asesinatos; Por qué ha permanecido inactivo durante tanto tiempo; Por qué vuelve a asesinar ahora...

Tal vez parezcan demasiadas preguntas, pero todas ellas tendrán cumplida respuesta en un final donde todo cuadra, en esta historia de venganza, fidelidad (bien o mal entendida, según los casos) y café. Mucho café.

 "La vida es un trago amargo. Algunos la afrontamos como viene, como es mi caso. Otros, en cambio, usan aditivos de cualquier tipo para endulzarla".



Una historia en la que tienen mucha importancia las relaciones familiares (relaciones padres/hijos, amigos que son más que si fueran familia, compañeros de trabajo/gente que trabaja más o menos con uno), y un personaje, Marcial Lisón, que es el eje fundamental sobre el que pivota toda la acción. Un tipo duro, endurecido por su profesión y por todo lo que le rodea; que perdió a su mejor amigo y compañero (cuánto nos gustaría haber conocido antes a Santi) y que se construyó una coraza alrededor con la que consigue aislarse de cualquier relación afectiva y a la que solo permite atravesar a su única amiga y compañera: la fantástica perra galga con la que convive.

 "Marcial hacía mucho tiempo que había convertido su corazón en un ventilador capaz de esparcir, sin dejar acercarse siquiera, cualquier atisbo de sensación que pudiese confundirse con el amor. El de ella estaba protegido por una muralla de desdén a la que precedía un foso de desengaño".

Aunque todo puedo cambiar. Y algunas cosas así lo demostrarán a lo largo de la historia.


Como se ve claramente, me resulta difícil poner algún pero y destacar algo negativo de este debut literario de David Jiménez, ya que en realidad nada desentona lo más mínimo en esta historia. Y es que, como se repite en varias ocasiones a lo largo del libro (sobre todo Marcial, aunque también lo dice algún otro personaje)... "Aún no es tiempo para peros".




Ya no queda nada para poder continuar con la historia, para saber qué sucede con Marcial, "Sola", Sasha y el resto de personajes. "Inspector Solo", el segundo libro de David Jiménez el Tito, se publica en unos días. En muy pocos días. A partir del lunes continuaremos gozando y sufriendo con ellos. Y lo haremos con mucho gusto.

Por cierto, ¿cómo preferís el café, solo o con azúcar?









jueves, 17 de agosto de 2017

Últimas lecturas y próximas reseñas


¿Qué tal? ¿Cómo va el agosto?

He pasado por el blog a echar un vistazo y... ¡hay que ver! La verdad es que lo tengo bastante desatendido, y hace ya un tiempo que no publico reseñas (lo sé, lo sé. Además alguno de vosotros me lo recuerda con cierta insistencia). Pero eso no significa que haya dejado de leer, ni mucho menos.

De hecho tengo que decir que la cosecha de mis últimas lecturas ha sido excelente. En casi todos los casos he acertado con los libros y solo en alguna ocasión la lectura me ha resultado decepcionante. Pero claro, no se puede acertar siempre.

Bueno. Pues ahí va la relación de los últimos libros que he leído, y de los que tengo el firme propósito de hacer las correspondientes reseñas (sí, no será hoy ni mañana pero, poco a poco, espero que vayan apareciendo todas en el blog).

Los relaciono por riguroso orden de lectura, aunque seguramente este no será el mismo por el que aparecerán las reseñas.


"Cuervo negro", de Anabel Botella.

"La verdad sobre el caso Harry Quebert", de Joël Dicker

"Las defensas", de Gabi Martínez

"Tres minutos de color", de Pere Cervantes

"La capital del mundo", de Gonzalo Garrido

"Memento Mori" (Versos, canciones y trocitos de carne), de César Pérez Gellida

"París-Austerlitz", de Rafael Chirbes

"El elefante desaparece", de Haruki Murakami

"Todo se aprovecha", de Pere Calders

"Dies irae" (Versos, canciones y trocitos de carne), de César Pérez Gellida

"Muertes de sobremesa", de David Jiménez "el Tito". Libro que leí el año pasado, que por circunstancias no llegué a reseñar y que ahora he vuelto a leer para poder hacer la reseña (y tenerlo más reciente ante la inminente publicación de la continuación de la historia).



¿Qué os parece? No está nada mal, verdad? Ha habido alguna que otra lectura más, pero no creo que las comente todas. Entre estas reseñas y las siguientes lecturas que tengo en espera (y alguna más que, como siempre, irá apareciendo) ya tengo deberes para rato.

¡Felices lecturas y feliz verano!


martes, 8 de agosto de 2017

Sugerencia


Señoras y señores escritoras/es, lectores y lectoras cero y cera, correctores/as de textos (¿queda alguno/a en la sala?), representantes, representantas y demás personal del mundo literario.

Desconozco si será casualidad o que últimamente han aumentado este tipo de descripciones, pero de un tiempo a esta parte me llama la atención que en muchos de los libros que leo la ambientación musical es una parte importante, cuando no fundamental, de la propia historia. 

En ocasiones no se trata tan solo de mencionar canciones concretas, sino que los autores se animan a transcribir partes o estrofas enteras de las mismas. La música que suena en un coche, la que escucha algún personaje mientras hace ejercicio o cuando se relaja en su casa después de un día de trabajo, referencias a series o películas, escenas que suceden en cines, bares... jalonan las historias de continuas referencias musicales.

Y es al hilo de esta circunstancia donde surge mi duda, para nada existencial sino mucho más prosaica. ¿Sería mucho pedir que cuando en alguno de sus libros aparece un tema musical en otro idioma -ya sea porque algún personaje lo menciona, lo canturrea o incluso suena de fondo en una escena determinada- y el/la autor/a aprovecha para reproducir algún fragmento, el estribillo o incluso la totalidad de la misma, pudiéramos los lectores disfrutar de su traducción?

Fundamentalmente sucede con temas en inglés aunque, en menor medida, también me ha pasado con canciones en francés (e incluso en alemán). Lo del conocimiento de varios idiomas está muy bien, pero creo que facilitar la lectura a los que desgraciadamente no pasamos del "nivel medio" en esos idiomas estaría mucho mejor.

Lo digo más que nada porque si la letra de una canción es apropiada o está relacionada con lo que está sucediendo en la historia (y entiendo que así debe ser en la mayoría de las ocasiones, y que por eso aparecen en el texto), no estaría nada mal que los lectores pudiéramos también disponer ahí mismo de su traducción, para una mejor comprensión y disfrute de la misma.

Que no cuesta nada poner una nota al pie de página con la traducción. O una llamada a un índice de notas al final del libro.

Gracias.




jueves, 25 de mayo de 2017

"Sin piedad"

Autor: Bernardo Carrión


Thriller.   
Editorial ALMUZARA, S.L.
1ª edición: febrero de 2017
395 páginas.





BIOGRAFÍA


Bernardo Carrión Rojo (Valencia, 1969) debutó como periodista en 1995 en el primer diario gratuito español, y trabajó seis años como redactor de informativos en Ràdio 9 en Alicante.

En la actualidad presta servicios de comunicación corporativa a diferentes entidades y  es editor de publicaciones periódicas y libros. Especialista en campañas de comunicación en el ámbito cultural y director de comunicación de Valencia Negra, el festival de género valenciano que acaba de celebrar su quinta edición.


Fotografía y datos biográficos extraídos de la web del autor: sinpiedad.org


Forma parte del grupo literario El Cuaderno Rojo, con el que ha publicado dos relatos en sendas antologías, en las que además ejerció como editor técnico. "Sinpiedad" es su primera novela.



SINOPSIS

En la España posterior al crack de Lehman Brothers y al estallido de la burbuja inmobiliaria, un grupo de políticos y banqueros corruptos traza un plan para enriquecerse mediante la adjudicación de proyectos públicos en Valencia. Desconocen la existencia de un misterioso ermitaño, fanático de la lectura, que desde una aldea gallega abandonada se sumergirá en el universo hacker.


Mientras las élites saquean las instituciones y afloran los casos de corrupción, los ciudadanos soportan paro de larga duración, sufren desahucios o ven recortados los servicios sanitarios.


Por este thriller político y social desfilan variados y memorables personajes: un alcalde sin escrúpulos, un antiguo empleado de Lehman Brothers, un militante con ganas de ascender, una interiorista en la cresta de la ola, un anciano mafioso siciliano, un ex-tirador de élite del ejército español, la empleada de una carnicería, los periodistas de un diario digital, o un grupo de perroflautas. Todos ellos se verán involucrados en las actividades de un grupo, liderado por el ermitaño, que opera desde el portal sinpiedad.org para ofrecer a los ciudadanos una venganza contra imputados en casos de corrupción.





COMENTARIO

     Bernardo Carrión debuta en el mundo literario con Sinpiedadpuntoorg. Un thriller trepidante en el que se aúnan intriga y acción, en una hábil combinación de relato de aventuras, trama policíaca, investigación periodística y una gran dosis de novela social, aderezada además con algunas pinceladas de humor para, de tanto en tanto, desengrasar la tensión.

     Es este todo una ficción situada en tiempo presente y construida tomando como punto de partida una sociedad sumida en una profunda crisis a la que se ha llegado, fundamentalmente, como consecuencia del comportamiento de una clase política corrupta más preocupada de su propio beneficio -del suyo y del de los suyos- que por el bienestar común.

     La corrupción de políticos, empresarios y de la propia sociedad en su conjunto es el desencadenante (y el hilo conductor) de toda la trama de la novela.

     La acción se sitúa en una sociedad, la nuestra actual, en la que la mayoría de sus miembros, pese a sufrir dramáticamente los efectos de una crisis económica brutal, están (estamos) como adormecidos, resignados a su suerte y sin apenas expectativas de que nada pueda cambiar.

     Cuando la situación va de mal en peor, y la justicia no es capaz de contener a tanto mangante metido a político, tan solo queda una opción: tomarse la justicia por su mano.

"La vida es como el póker, y nosotros llevábamos una mano de mierda. Pero ahora hay nuevas cartas en la mesa". Pochi, página 286.


     Pero, ¿es la venganza un sentimiento manipulable o se trata más bien de un instinto individual y primario? En todo caso, aunque no sea el único, tal vez se trate de uno de los elementos distintivos del género humano como tal y que nos adorna desde el propio nacimiento de lo que ostentosamente llamamos "civilización".

"Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser". Inspector Negrete, página 395.

     La originalidad de la idea que propone el autor reside en que esa venganza, el hecho de tomarse la justicia por la propia mano, viene de personas más o menos normales (no hay aquí ningún asesino en serie, ni psicópatas patológicos que reten a la policía mientras continúan sembrando el terror). Personas corrientes que reaccionan con la máxima violencia ante los supuestos causantes de la crisis.






     Pero lo hacen -y esta vuelta de tuerca me ha parecido lo más brillante de toda la trama- no por su propia iniciativa (ni por la necesidad de justicia, de que las cosas funcionen medianamente bien, de que la sociedad avance, de que las cosas sean como deben ser), sino forzados por las circunstancias y tentados por una recompensa, cómo no, económica.

"Si la propaganda es adecuada y el premio suficiente, las personas pueden llegar a cometer actos horribles". Euxenio, página 274.

    Interesante reflexión: quienes actúan como vengadores -independientemente de la calificación moral que nos merezcan- están haciendo lo mismo que los malvados corruptos con los que quieren terminar. Esto es, aprovecharse de una situación favorable para, dejando los escrúpulos y la moral en casa, obtener un importante beneficio económico.


     Con todo ello Bernardo Carrión construye un relato con dos partes claramente diferenciadas, que ocupan cada una de ellas aproximadamente la mitad del libro. en la primera, de manera más o menos pausada y detallada, se describe el mundo de la política interesada, con recalificaciones tramposas, adjudicaciones amañadas, y la vida de derroche y ostentación de algunos (mucho, demasiados) de los que se jactan de haberse metido en política para forrarse; en la segunda parte del libro -mucho más ágil y en la que predomina la acción-, es donde se organiza, desarrolla y culmina la "respuesta ciudadana".


     En cuanto al aspecto formal el libro está compuesto por una gran cantidad de capítulos (en mi opinión extremadamente) cortos, que van haciendo al lector saltar de unas subtramas a otras, con personajes que monopolizan un capítulo para no volver a aparecer en escena hasta centenares de páginas después, con lo que no es difícil perderse entre tantos nombres, personajes, lugares y situaciones. Y es que 104 capítulos en 395 páginas... parecen demasiados.

     Con ello se ha conseguido un libro de lectura rápida y sencilla, ideal para leer en el autobús o en el metro, pero creo que unos capítulos más extensos darían la posibilidad de desarrollar mejor tanto las tramas como los personajes, y no convertirían la acción en un continuo ir y venir (aunque fuera a costa de eliminar algunas partes de la historia ciertamente prescindibles).


    Pero el problema principal que le he encontrado a este libro es el de la verosimilitud de la historia en determinados momentos. O más bien la falta de la misma. Sabemos que no se trata de hechos reales pero, al menos a mi, si la trama o los personajes no me resultan creíbles no consigo engancharme a la historia. Y eso es lo que me ha ocurrido en esta ocasión.

     Porque cuando estamos leyendo una historia fantástica y/o ambientada en un lugar imaginario, automáticamente damos por hecho que todo vale. Si aparecen dragones alados, personas con superpoderes o lagos de la eterna juventud lo aceptamos sin más. Por el contrario, cuando la historia tiene un marco físico real, está ambientada en el presente y comienza relatando hechos aparentemente reales (que han sucedido o que perfectamente podrían haber sucedido) el lector da por hecho que lo que está leyendo entra dentro de lo verosímil. Y eso precisamente es lo que me ha fallado en este libro: demasiados elementos demasiado fantasiosos como para creerme la historia.

     No entraré a detallarlos para no destripar nada de la historia, aunque la propia editorial no ha tenido esa precaución y se ha encargado de hacer un spoiler en toda regla con la imagen elegida para la portada. Porque lo de marcar a los objetivos con pintura -una idea tan original como impactante- tan solo aparece un par de veces, y ambas muy al final del libro.


     Pese a todo, el debut de Bernardo Carrión me ha resultado interesante. Un libro entretenido -que no es poca cosa-, con un brillante punto de partida, aunque lamentablemente en su desarrollo posterior no ha terminado de cumplir con las expectativas que a mi me había generado. Pero esto no es más que una opinión personal (lógicamente, como el resto de la reseña). 

     Leed a Bernardo Carrión. Yo estaré atento a sus próximas historias porque me parece que ha llegado un nuevo escritor a tener en cuenta en este género que tanto nos gusta.