Mostrando entradas con la etiqueta Dolores Redondo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dolores Redondo. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de mayo de 2016

"Ofrenda a la tormenta"



Autora: Dolores Redondo


Novela negra.   
Ediciones Destino, S.A.
1ª edición: noviembre de 2014
3ª reimpresión: diciembre de 2014
546 páginas.








BIOGRAFÍA

Nacida en San Sebastián en 1969, Dolores Redondo estudió Derecho y Restauración, y comenzó en la literatura escribiendo relatos cortos y cuentos infantiles. En 2009 publicó su primera novela Los privilegios del ángel. 

A principios de 2013 apareció El guardián invisible, primero de los libros que componen la Trilogía del Baztán. A finales de ese mismo año publicó Legado en los huesos y ya en 2014 Ofrenda a la tormenta, con el que concluía la serie. Desde su inicio la trilogía se ha convertido en todo un fenómeno de ventas, habiendo sido traducida a más de 15 idiomas y vendidos sus derechos para llevarla a la gran pantalla.




SINOPSIS


Ha pasado ya un mes desde que la inspectora de la Policía Foral recuperó a su hijo y pudo detener a Berasategui. Pero a pesar de que tanto la Guardia Civil como el juez Markina dan por muerta a Rosario, Amaia siente que no está libre de peligro, un desasosiego que solo Jonan comprende. 

La muerte súbita de una niña en Elizondo resulta sospechosa: el bebé tiene unas marcas rojizas en el rostro que indican que ha habido presión digital, y además, su padre intenta llevarse el cadáver. La bisabuela de la pequeña sostiene que la tragedia es obra de "Inguma", el demonio que inmoviliza a los durmientes, se bebe su aliento y les arrebata la vida durante el sueño.

Pero serán los análisis forenses del doctor San Martín los que convencen a Amaia Salazar para investigar otras muertes de bebés, que pronto revelarán un rastro inaudito en el valle. Berasategui muere, entonces, inexplicablemente en su celda, lo que despliega una trepidante investigación que llevará a Amaia al auténtico origen de los sucesos que han asolado el valle de Baztán.

Y mientras, desde el bosque, una impresionante tormenta llega para sepultar la verdad más demoledora.



COMENTARIO

Tercer y último capítulo de la Trilogía del Baztán, y el que a mi más me ha gustado de los tres. Más de mil quinientas páginas de intriga, asesinatos, notas mitológicas, investigaciones policiales y pequeñas pinceladas del pasado de algunos de los protagonistas que van conformando lo que a la postre nos llevará a la conclusión de la historia.



Pese a tratarse de la continuación de la misma narración, con la que muchos nos hemos convertido en seguidores de la inspectora Salazar y en admiradores de los paisajes del valle del Baztán por los que transita la acción, he de decir que mi valoración ha mejorado con respecto a los dos libros anteriores. Si el primero me resultó algo repetitivo, con pasajes totalmente prescindibles y artificialmente extensos, y el segundo un poco más de lo mismo -con largas descripciones de aspectos poco importantes para la acción-, este tercero me ha parecido algo diferente. Y sin duda mucho mejor. 

"...los lobos no comen ovejas porque sí; podrían comer conejos, zorros o ratas. Comen ovejas porque les gusta su carne, su miedo y sus balidos aterrados." Página 491.


No se si por voluntad propia o porque la historia y los personajes la han llevado por ese camino, pero lo cierto es que en esta ocasión la autora se centra más en la trama principal, dejando con ello de distraer al lector con personajes, situaciones y descripciones que poco tienen que aportar a la historia. Cierto es que en ocasiones aparece alguna pincelada discordante, pero que no afecta al desarrollo de la acción. Y eso se reconoce y se agradece.

Cáscaras de nuez


Permanece, eso si, como uno de los personajes destacados a lo largo de toda la narración el clima siempre húmedo de la zona. Con días lluviosos o cuanto menos de cielo encapotado y amenazante que contribuye a enmarcar la acción en un ambiente triste, lúgubre y por momentos angustioso.


Infernuko Errota (el Molino del Infierno)




"El miedo no se va, no desaparece, solo se retira unos pasos atrás hasta un lugar húmedo y oscuro, y se queda ahí, esperando, reducido a poco más que un pequeño LED rojo que puedes ver aunque no quieras, aunque lo niegues, porque de otra forma no se puede vivir".  Página 78.




Desde el punto de vista de los personajes y en cuanto al peso de cada uno de ellos en la trama general, me parece que la historia continua un tanto desequilibrada. Y es que algunos personajes resultan totalmente prescindibles en la trama y sin embargo van apareciendo y desapareciendo a lo largo de toda la narración; por contra echamos de menos a otros que sin duda enriquecerían la historia si gozaran de mayor presencia a lo largo de la trilogía. 

Sería el caso de la tía Engrasi, entrañable y misteriosa a partes iguales. Personaje con múltiples aristas y que pese a sus numerosas apariciones a lo largo de los tres libros, esconde mucho más de lo que cuenta, y cuya vida daría por sí sola para un libro entero.
O del enigmático Dupree, el agente del FBI con el que Amaia mantiene una extraña relación telefónica -confiándose mutuamente secretos e inseguridades-, pero del que sabemos tan poco que en ocasiones llegamos a dudar si su existencia es real o tan solo se trata de una ensoñación más de la atormentada inspectora.


Por el contrario otros personajes (no daré más datos para no estropearle el final a quien no haya leído el libro) irrumpen en la acción con una brusquedad injustificada, en situaciones bastantes forzadas y poniendo en guardia al lector sobre los motivos de tanta precipitación. Esa sensación se verá confirmada al llegar al final del libro, con una conclusión que a mi me pareció precipitada, algo forzada y bastante previsible. Y es que después de tantas páginas leídas (y de tanto tiempo empleado en la lectura) llegamos a un final decepcionante, que no consigue sorprender al lector porque se intuye claramente desde bastantes páginas antes.


Anguloa Uniflora



Como conclusión diré que la Trilogía del Baztán me ha resultado una lectura interesante, en la que sin duda queda patente la ardua labor de preparación e investigación llevaba a cabo por la autora en muy variados y diversos ámbitos, pero que tal vez se alarga en demasía perdiéndose por el camino en los espectaculares paisajes del valle. 
Quizás dos libros hubieran sido suficientes (y unos cientos de páginas menos) para la historia que al final se nos cuenta. En muchas ocasiones menos es más, y creo que este es un buen ejemplo de ello.





* Reseñas pendientes:

Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexievich.
El balcón en invierno, de Luis Landero.
La tristeza del samurái, de Víctor del Árbol.
La mujer loca, de Juan José Millás.

lunes, 7 de marzo de 2016

"Legado en los huesos"

Autora: Dolores Redondo


Novela negra.   
Ediciones Destino, S.A.
1ª edición: noviembre de 2013
4ª reimpresión: diciembre de 2013
553 páginas.








BIOGRAFÍA

Nacida en San Sebastián en 1969, Dolores Redondo estudió Derecho y Restauración, y comenzó en la literatura escribiendo relatos cortos y cuentos infantiles. En 2009 publicó su primera novela Los privilegios del ángel. 

A principios de 2013 apareció El guardián invisible, primero de los libros que componen la Trilogía del Baztán. A finales de ese mismo año publicó Legado en los huesos y ya en 2014 Ofrenda a la tormenta, con el que concluía la serie. Desde su inicio la trilogía se ha convertido en todo un fenómeno de ventas, habiendo sido traducida a más de 15 idiomas y vendidos sus derechos para llevarla a la gran pantalla.




SINOPSIS


El juicio contra el padrastro de la joven Johana Márquez está a punto de comenzar. A él asiste una embarazada Amaia Salazar, la inspectora de la Policía Foral que un año atrás había resuelto los crímenes del llamado bajasaun, que sembraron de terror el valle del Baztán. 

Amaia también había reunido las pruebas inculpatorias contra Jasón Medina, que imitando el modus operandi del basajaun había asesinado, violado y mutilado a Johana, la adolescente hija de su mujer.

De pronto, el juez anuncia que el juicio debe cancelarse porque el acusado acaba de suicidarse en los baños del juzgado. Ante la expectación y el enfado que la noticia provoca entre los asistentes, Amaia es reclamada por la policía. El acusado ha dejado una nota suicida dirigida a la inspectora, una nota que contiene un escueto e inquietante mensaje: "TARTTALO". Esa sola palabra que remite al personaje fabuloso del imaginario popular vasco destapará una trama terrorífica que envuelve a la inspectora hasta un trepidante final.




COMENTARIO

Segundo capítulo de la Trilogía del Batzán. Continúa la historia de la inspectora Salazar apenas unos meses después de donde concluyó la primera entrega.

Amaia continúa siendo la gran protagonista de la historia y, en la misma línea del libro anterior, se va combinando la investigación policial con algunos fenómenos extraños, los problemas personales de Amaia y su cada vez más oscura historia familiar junto con algunas pinceladas de la mitología navarra, presente en los tres libros.

"Joder, no estaba loca. ¿Por qué tenía que pasar aquello? Tenía problemas de sobra en su vida privada, además era policía de homicidios ¿quién cojones en el reparto de mierdas raras por persona había decidido que le tocaran tantas a ella?. Amaia, página 439.

Más que de la segunda parte de la historia en realidad se debería hablar de su continuación. O incluso de que nos encontramos ante un único libro (separado en dos tal vez únicamente por cuestiones comerciales y de tamaño), ya que aquí se repiten muchas de las características señaladas en El guardián invisible.


Encontramos de nuevo algunos pasajes demasiado extensos, que parecen intencionalmente alargados, que no aportan nada a la historia y que solo consiguen aumentar artificialmente la extensión del libro y distraer al lector de lo importante de la trama. Como ejemplo de ello destaca cómo nos cuenta la autora los últimos días del embarazo de Amaia y el interminable parto de Ibai (aunque absolutamente normales ambos) ya en el capítulo 1; o las repetitivas descripciones de edificios y lugares que llegan a resultar exasperantes con tanto detalle innecesario (como el caso de un restaurante donde come la protagonista en el capítulo 8).


En esta misma línea, muchos capítulos comienzan con la inevitable referencia a la lluvia siempre presente: la lluvia con la que amanece el día; la que para y vuelve a caer; las nubes que aparecen o no en el cielo. Al final me ha resultado monótona tanta reiteración. Ya sabemos que por aquellas tierras -y en esa época del año- llueve con bastante frecuencia, pero no necesitamos que nos lo repitan constantemente.



También, como en el primer libro, aparecen de tanto en tanto pasajes que chocan con el tono ágil y el estilo sencillo del resto del texto.

"Tardaron apenas quince minutos en llevar a cabo todo el proceso. Las fotografías previas, rociar la pared con aquel milagro llamado Luminol que había revolucionado la ciencia forense al permitir detectar trazas de sangre que reaccionaban catalizando la oxidación y volviéndose visibles a una luz con una longitud de onda diferente a la normal, algo tan simple como la bioluminiscencia que se observaba en las luciérnagas y algunos organismos marinos".  Página 196.

, o una terminología innecesariamente técnica para explicar minuciosamente unas pruebas de ADN (páginas 313 y 318). La autora demuestra haberse documentado ampliamente sobre las diferentes técnicas científico-policiales, pero no es necesario que nos lo demuestre cada vez que tiene ocasión. ¿Es la mejor opción reproducir la información de forma tan literal? ¿No sería mejor dejar constancia de las pruebas realizadas sin necesidad de apabullar al sufrido lector?



En cuanto a los personajes, continúan siendo multitud, con contínuas entradas y salidas de la historia sin (aparentemente) demasiado sentido. En esta lína resulta destacable el caso del enigmático Dupree, el agente del FBI al que recurre Amaia en determinadas ocasiones para pedirle ayuda y consejo, y con quien habla a través de un teléfono apagado (capítulo 30); o el extraño juez Markina, que queda retratado en varias ocasiones como un simple quinceañero, que únicamente se dedica a tirarle los tejos a Amaia en cuanto tiene la más mínima ocasión. Un personaje que resulta demasiado increíble y por momentos hasta ridículo en su actitud. Excesivamente forzado, metido como con calzador en la historia tal vez por necesidades posteriores de la trama.


Cartas del tarot


Capítulo aparte merece lo absurdo e irreal de la trama en algunas ocasiones, ya que si ya resulta extraño que un policía investigue un caso en el que pueda estar implicado personalmente (como ocurría en el primer libro), lo que es de todo punto imposible, increíble y hasta absurdo (además de totalmente contrario al procedimiento y a la legalidad) es que no sea inmediatamente apartada del caso y que continúe con la investigación cuando en ella están implicados, en mayor o menor medida, varios de sus familiares directos -tanto en el bando de las víctimas como en el de los sospechosos-.

"No hay miedo como el que ya se ha probado, del que se conoce el sabor, el olor y el tacto. No hay miedo como el que conocimos un día y que permanecía inmóvil, respirando con un jadeo húmedo en algún lugar de nuestra mente. No hay miedo como el que produce la sola posibilidad de que el miedo regrese. Porque sabes que si regresa, no lo resistirías; si volviese, acabaría contigo y con tu cordura". Página 512.


En resumen: más de lo mismo. Legado en los huesos me ha parecido una historia interesante pero que por momentos parece escapársele a la autora como el agua entre los dedos. Y es una verdadera lástima porque creo que podría haber dado mucho más de sí.

Por el momento mi opinión personal no es demasiado positiva. Ya llevamos casi mil páginas leídas de la trilogía y tan solo nos queda otro libro más. Espero que el último me haga cambiar de opinión.




* Próxima lectura: El lejano país de los estanques, de Lorenzo Silva.


lunes, 15 de febrero de 2016

"El guardián invisible"



Autora: Dolores Redondo

Novela negra.   
Ediciones Destino, S.A.
1ª edición, octava reimpresión: abril de 2013
435 páginas.







BIOGRAFÍA

Nacida en San Sebastián en 1969, Dolores Redondo estudió Derecho y Restauración, y comenzó en la literatura escribiendo relatos cortos y cuentos infantiles. En 2009 publicó su primera novela Los privilegios del ángel. 

A principios de 2013 apareció El guardián invisible, primero de los libros que componen la Trilogía del Baztán. A finales de ese mismo año publicó Legado en los huesos y ya en 2014 Ofrenda a la tormenta, con el que concluía la serie. Desde su inicio la trilogía se ha convertido en todo un fenómeno de ventas, habiendo sido traducida a más de 15 idiomas y vendidos sus derechos para llevarla a la gran pantalla.




SINOPSIS


"Ainhoa Elizasu fue la segunda víctima del basajaun, aunque entonces la prensa todavía no lo llamaba así. Fue un poco más tarde cuando trascendió que alrededor de los cadáveres aparecían pelos de animal, restos de piel y rastros dudosamente humanos, unidos a una especie de fúnebre ceremonia de purificación. Una fuerza maligna, telúrica y ancestral parecía haber marcado los cuerpos de aquellas casi niñas con la ropa rasgada, el vello púbico rasurado y las manos dispuestas en actitud virginal."

Txantxigorri



Enfrentada con las cada vez más complicadas derivaciones del caso y con sus propios fantasmas familiares, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un asesino que puede mostrar el rostro más aterrador de una realidad brutal, al tiempo que convocar a los seres más inquietantes de las leyendas del norte.





COMENTARIO

Comienza el libro con la aparición del cuerpo desnudo de una adolescente abandonado junto al río Baztán. De la investigación del brutal asesinato se encargará la inspectora de la Sección de Homicidios de la Policía Foral Amaia Salazar. Para ello la joven policía se verá obligada a regresar a Elizondo, su pueblo natal y del que lleva toda la vida intentando escapar.

"A veces las respuestas no son la solución al enigma; en ocasiones las respuestas solo generan más preguntas, más dudas".  Página 294.


Amaia es la auténtica protagonista de la historia. Todo gira entorno a ella. Las investigaciones de los distintos asesinatos que se van produciendo, la relación con sus compañeros del cuerpo, su oscuro pasado en el pueblo, la relación con sus familiares, los avances y retrocesos en la investigación...

En este punto resulta destacable la propuesta de la autora, consistente en huir de los estereotipos en cuanto a los personajes en este tipo de historias, ya que en ellas no es habitual la presencia femenina (al menos en papeles protagonistas). Amaia está en las antípodas del típico protagonista de novela policiaca, que suele ser un veterano investigador (policía o privado), que está de vuelta de casi todo, solitario, divorciado o al menos separado, algo misógino, con problemas con el alcohol o con alguna otra substancia... y marcado por algún hecho del pasado que le atormenta.

Amaia es todo lo contrario. Una mujer joven, físicamente agraciada y muy bien preparada para su trabajo, que además está felizmente casada con "elhombreperfecto" James. Aunque sí cumple con uno de los requisitos esenciales de estos personajes (nunca se puede ser del todo original): está marcada interiormente por un pasado que, poco a poco, se nos irá desvelando conforme avancemos en la historia.

"A Amaia le gustaban las chicas porque tenían esa presencia y encanto del que ya está de vuelta y le ha gustado el viaje".   (Amaia hablando de las amigas de su tía).  Página 117.



Además de ella aparecen a lo largo del texto una buena cantidad de personajes. Tal vez demasiados. Tantos que en ocasiones pueden llegar a distraernos de la acción,  ya que muchos de ellos no aportan nada relevante a la historia. Juega la autora a presentar a un montón de personajes que van entrando y saliendo de la trama, tal vez con la intención de que el lector realice su propia investigación y vaya deduciendo quién puede ser importante y quién no en la historia. Muchos policías (y algún que otro guardia civil), los familiares y conocidos de las víctimas, un par de investigadores a la búsqueda de huellas de osos por los Pirineos, la propia familia de Amaia, jueces y médicos forenses, un amigo del FBI, y hasta un ser mitológico, el basajaun, que parece vigilarlos a todos desde su escondite en el bosque. Una verdadera amalgama de personajes que contribuye a emborronar la historia más que a completarla, y a confundir al lector en algunas ocasiones, ya que muchos de ellos resultan totalmente prescindibles.



El ambiente es otro de los personajes importantes de la novela. Navarra, Elizondo y sus alrededores; su clima, la humedad de sus bosques; la lluvia siempre presente... Todo ello contribuye a ahondar en el clima triste, sombrío, melancólico y misterioso que envuelve la acción.

Imagen del río Baztán (Bidasoa) a su paso por Elizondo


En cuanto al estilo podríamos decir que, pese a su extensión, el libro se lee muy fácilmente. El lenguaje, en general, es ágil, sencillo y por momentos coloquial, aunque de tanto en tanto aparecen párrafos enteros que chirrían con el tono general. Minuciosas explicaciones científicas, relatos de historias de la mitología rural navarra y algunos monólogos interiores resultan algo forzados y desentonan claramente dentro del estilo general del libro.

"Sabía que era hartazgo, despecho, desdén y hastío mezclados a partes iguales, en cierta medida provocados por él mismo en los últimos estertores del amor, pero aun así sus palabras se habían quedado enquistadas y resonaban en su cabeza como acúfenos indeseables".   Páginas 400-401.




He de decir que pese al gran éxito, El guardián invisible no me ha parecido un libro redondo. Es entretenido y se deja leer, y la historia consigue enganchar. Pero creo que en determinados aspectos defrauda un tanto al lector, ya que resulta artificialmente extenso; en ocasiones la autora se embrolla en descripciones bellas aunque  totalmente superfluas, y algunas subtramas resultan totalmente prescindibles al no aportar nada a la historia general.


Como resumen diría que nos encontramos ante un libro que intenta abarcar muchas cosas. Una historia policíaca, un thriller de acción, pinceladas de mitología, retrato psicológico de los personajes -sobre todo de la protagonista y, en menor medida, de algunos de sus familiares (esta es la parte que más me ha gustado)- y que, tristemente, se pierde un poco en el camino.




En cuanto al final (tranquilos, no desvelaré nada importante) resuelve solo una pequeña parte de la trama, aunque no así la principal. Esta quedará totalmente abierta para continuar con la lectura de las nuevas aventuras de la inspectora Salazar. Dos libros más nos esperan.




* Próxima lectura: El lejano país de los estanques, de Lorenzo Silva.